Los sentimientos mejorarán este mundo
Me encuentro, y esto ya no es novedad, sino preocupación, bastante cansado, como si la vida de las baterías que me deben durar veinticuatro horas se hubiera acortado para no volver a ser la que fue. Mi mente se satura pronto por ese agotamiento físico y me cuesta llegar al final del día. Algo pasa y me preocupa. Pero eso ahora no tiene importancia...
Mira, amigo lector.
Hoy necesito contarte algo que espero calme mi ansia, ese estado en el que me encuentro desde que decidiéramos haber pasado a una fase más madura, racional y ¿tranquila? de este estado de gracia en el que se ha convertido mi vida después de que ella entrara en mi mente.
Y es que, cuando creía que esta sublimación de lo emocional habría llegado a la perfección de hacer que, sin tenernos, pudieramos sentirnos a gusto por ese "tú estás ahí", de repente,digo, va y sale el sol. Y se armó la gorda.
Por un lado, ella encuentra más dificultades para la comunicación, con lo que ese contínuo manantial de sinceridad y confianza ve mermado su aporte.Y eso se nota.Necesito gasolina.
Por otro, la segura necesidad de que ella me cuente en qué consiste esa presión que siente y que le impide comunicarse con fluidez y la casi segura imposibilidad de encontrar ese rato (precisamente esto sucede en una semana que para mí habría de ser "la buena").
Y, como digo, para remate...el Sol. Salen dos días de escándalo y yo ya no pienso más que en ella.
El tío duro, el frío y calculador que se afana en decirla que todo está bien, que es grato sentir el calor de su encanto en el ambiente, que ha aprendido a vivir en la escasez de su presencia, a sabiendas de que siempre está ahí, pues....ese tío duro, con control mental cuasidivino pues........... pues recibe este solazo en la cabeza, disfruta de un extraño descenso de actividad impensable en los días de diario habituales, lo que le deja algo de espacio para pensar y.... como decía la canción.........sólo pienso en tí....
Movido por la pasión, sin duda, y en un claro deseo sólo de cercanía, de cruzar cuatro palabras, de decirle ¡ guapa!... , se anima a provocar la comunicación y.... lo único que consigue es acabar sintiéndose como un ansioso, un idiota enamorado y un pesado tan encantado de haberla conocido como de tener a esa belleza a vuelta de correo.
Cuando además, y juro que por sendas casualidades (esta vez sí), y bajo el mismo solazo los dos, el ansioso se cruza en dos ocasiones con el más dulce objeto de sus pensamientos, es que se muere: "Coño, que me encanta".
Siento utilizarte descaradamente, sufrido lector, como paño de lágrimas de este sincero corazón, pero quería , ya hace mucho, que supieras, cuanto le agradezco a esa mujer haberme resucitado para la vida, y que me haya aportado, como lo hace, un mucho más de autoestima y me haya, además, demostrado que, pese a las múltiples distracciones del mundo moderno que nos alienan a las personas, hay espacio para la esperanza, para el bienestar y para el deseo de compartir algunos de los más hermosos sentimientos de una vida, con generosidad y cariño, con otros seres humanos, tan sensibles, quien sabe si más aún que uno mismo, a lo que de verdad importa: ser feliz haciendo feliz.
"Que os améis los unos a los otros, como yo os he amado". Amar, en este sentido humanista, sí que supone una bendición y ni ella, ni nadie,lo deben evitar. Ojalá pudiera amar a todo el mundo desde lo más profundo de mí y que ese amor, que seguro sería el mejor de mis patrimonios, pudiera llegar a los corazones de las gentes de bien, aportandoles bienestar. Éste es mi deseo que, en este caso, alcanza forma de oración. Pido ayuda divina para vivir una situación que genera sensaciones elevadas, bienestares desconocidos, paces inmensas y roces a la perfección personal nunca alcanzados. Que El Señor me ilumine y me ayude a lograr ese objetivo.

